Tus ojos llaman a mi boca
mientras tu mirada firma
la distancia entre suspiro y beso
a tumbos de ritmo cardíaco.
Esos mismos ojos ocultan
el temor de ser sorprendidos
o simplemente buscan
lo mismo que enfrente tienen.
Y las formas que dibujan tus manos
se deben a un antiguo lenguaje
forzado por la sobrevivencia.
Debería de ser tu rostro
o tan solo tu cuerpo
siendo sabio y sincero
quien tome las decisiones.
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