En ésta tierra fértil
donde se inunda de arrogancia
la comunicación humana
surge el ruido de un cambio.
Ensimismados y conmiserados van
contagiados por el apuro y el deseo
coleccionando categorías y espejos delirantes.
Se apuran organizando el tiempo,
gesticulan y anhelan un ideal común
despreciando el auto conocimiento y el amor.
Es un camino elegido por ti y para ti miedo,
para contagiar esta permanente ausencia
que culmina en cuevas energizadas
estúpidamente optimizadas, unas sobre otras.
Ansío que mi megalomanía y abandono
constaten mi desprecio y que
impida a éste hartazgo, invadir mi furia
apaciguándola en tristeza de depresión,
en cartas sin estampillas, sin remitente.
Para ir formando un arsenal de odios
y pudrirme tiento a tiempo.
Quieres tu sitio web?
Crea tu Ventaja Web!